Mostrando entradas con la etiqueta cigarro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cigarro. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de enero de 2010

Que nieveeee, que nieveeee, la virgen de la cueeeeveeeee

¡Joder! ¡Cómo nieva coño!
Mañana, que me toca volver a la realidad me veo patinando por las aceras, resbalándome por las escaleras y empapado cuando los coches pasan sobre un charco (ésto me ha pasado más de una vez).
Entonces, mi vuelta al mundo y a la cruel realidad del estudiante se plantea como un auténtico desastre a base de empotrarme con farolas (Ratoncito Peréz, ve preparando la cartera) y paredes de todo tipo (ladrillo, gotelé,... señoraaaaaaaaaa que las tengo d'ofertaaaaaa) a menos que:
 - Recupere mi paraguas.
 - Inventen un cigarro que caliente los dedos cuando no llevo los guantes puestos.
 - Tenga la suerte de resbalar y no caerme de morros al suelo porque en el camino me he estampado con un fornido hombretón que me quiera invitar a un café, con una rubia pechugona que quiera que le invite a un café o una abuelita con un abrigo de esos de mucho pelo que parecen un peluche, y que quiera dejarme en herencia todos sus millones si le doy un masaje en los juanetes.

Ale, y con esto y un pitillito vuelvo a la Tierra a la velocidad en la que la Obregón saca una serie nueva de tele que fracase al segundo día de emisión.
Dios, y todavía no me he puesto a estudiar. ESTREEEEEEEEEEEEÉS!!!.

Moody.

viernes, 8 de enero de 2010

10 cosas que me gustan

1. La ciudad: Me encanta. Me quejo mucho de la suciedad que hay y de lo mal que huelen determinadas personas, pero no podría vivir sin la vida, el movimiento,  en definitiva, el estrés de una gran ciudad. Como siempre he dicho, yo soy más de ciudad que un semáforo, porque a mi me llevan al Retiro y para mí ya es como estar en la Naturaleza en su expresión más pura, y veo una mierda de bicho o una arañita y ya empiezo a alejarme murmurando coñomierdabichoasquerosohombreya.

2. Salir de fiesta con mi gente: Para mi no hay nada más importante que los amigos, los amigos de verdad siempre están ahí y nunca fallan. Y que mejor que pasar con ellos esos ratos que siempre son los mejores. o cuando salgo no voy a ligar (así me va, incluso he llamado a la funeraria pero me han dicho que ellos sólo trabajan con muertos, nada de vidas sentimentales...), voy a pasármelo bien con mi gente.

3. La Gran Vía de Madrid: Mi calle favorita, siempre que puedo me la pateo p'arriba y p'abajo, aún así con el riesgo de parecer un enfermo mental (elemental querido Watson, jojojo) por estar todo el día dando vueltas solo. Si me pongo a gritar que donde está mi hijita elefanta o que me han abducido, que por favor alguien llame a una ambulancia, mientras tanto dejadme tranquilito.

4. Fumar: Sólo tabaco, que los porros me sientan fatal, hace que no los pruebo ya años. Tampoco es fumar por fumar, sino ese, ESE cigarro que sabe tan bien en determinadas situaciones, como el del café de después de comer o el otro que te acompaña mientras esperas a alguien que va a llegar tarde y por supuesto aquél que te fumas mientras te tomas una copichuela. También están esos cigarros que ayudan a concentrarte y te meten aún más profundamente en tus pensamientos a la hora de tener que sacar conclusiones. Existen cigarros sociales, melancólicos, histéricos, tristes, solitarios, eufóricos y tranquilos. No pienso ni tengo la intención de dejarlo, eso ya se verá con el tiempo.

5. La soledad: Por lo general, me considero una persona muy sociable y me gusta estar rodeado de gente, pero hay veces en las que necesito estar sólo, introvertirme. Sólo así consigo coger fuerzas para volver al mundo real y seguir construyendo mi vida. No es agobio, ni flaqueza, sino falta de tiempo para mi mismo, hay veces que me centro tanto en los demás que me olvido de que existo.

6. El humor negro: Y muy negro, un humor no apto para todo el mundo. Yo creo que es algo de familia, porque ya cuando murió mi abuelo y llegaron los de la funeraria para preguntar cómo querían el ataúd, mi tía dijo que "algo sencillito, sin música". Cuando me junto con mi amiga R. el mundo tiembla y se estremece, se caen las montañas y se abre el suelo formando un caminito de lava que nos lleva directamente al infierno, donde nos esperan con unos pases VIP a la zona más selecta de aquél cálido lugar.

7. Besar: Me encanta besar, pero lo hago demasiado poco. Para mí, los besos serían algo así como fumar, es como el único "sustitutivo" que podría encontrarle. Esos besos apasionados, castos, ardientes o llenos de ternura, que duran una eternidad o un sólo instante, pero sobre todo, esos que aún se quedan después de haberse ido.

8. Los mimos: Y sí, soy MUY mimoso, jodidamente mimoso. Nunca doy pie a ellos, pero cuando alguien me los da, me derrito, me hago bicho bola, ronroneo como un gato, me quedo dormido y me convierto en un osito de peluche poco blandito y con muchas costillas.

9. La música: Con la música a todas partes. Me encanta, me entretiene y me hace un poco más feliz. Desde Mariah a Frank Sinatra pasando por Sarah Vaughn, Jennifer Holiday,Anjulie, Amy Winehouse, David Guetta, Pereza, Axwell, Nadia Ali... Sin música no podría vivir.

10. Escuchar: Me gusta escuchar a la gente y además se me da bien. Hay veces que casi tengo más necesidad de escuchar que de ser escuchado. Puedo estar horas sin decir una sóla palabra, y casi sin pestañear. Soy una persona empática y tremendamente receptiva, quizá por eso la gente me cuenta sus cosillas y cosazas, incluso gente que no conzco de nada. Quizá por esto ya no me sorprende nada, porque la gente pasa por muchas cosas y muchas situaciones que no son fáciles de digerir, ya no me escandalizo por nada, no me extraña nada. Ello ha hecho que mi mente se haya abierto hasta lugares que nunca habría imaginado ser capaz de comprender, miro atrás unos cuantos años y me doy cuenta que mi mentalidad es ahora completamente distinta.

Moody.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Déjà-vu

Últimamente aprovecho mis paseos diarios por la Gran Vía de Madrid para pensar.
Me gusta la Gran Vía, es emblemática, tiene alma, todo tipo de gente. Es como un zoo, diferentes especies de personas, de tiendas, de luces y de sombras, como la vida misma. Es inspiradora.

A partir de Plaza de España empiezo a sentir esa luz que me deslumbra y ese olor que me embriaga. Me enciendo l primer cigarrillo. Pienso en las cosas que me han pasado en los últimos meses, de la nueva evolución que estoy notando en mí, en lo que pudo ser y que no fue, en la toma de conciencia que estoy tomando sobre mí, en mis nuevas dimensiones y en todo lo que tengo en mi interior que está empezando a aflorar, en mi fuerza interior.

Desde aquella noche en el banco, pasando por esa persona, que sin conocerme de nada, acudió a mi desesperada gritando socorro y pidiendo consejo. Hasta la gran hostia contra un muro de cemento poco después de que me dijeses aquello de las mariposas en tu estómago y lo otro sobre mis ojos azules (que yo sigo pensando que son verdes). No dejabas de decirme que era increíble, que era especial, que me habías estado esperando tanto tiempo... Y desapareciste de repente alegando a tu imposibilidad de querer a una persona. He querido gritar, explotar, pero nadie parecía escucharme, menos tú que simulabas sordera.
Maldito (o bendito) déjà-vu.

Al cabo de un mes y pico nos volvimos a encontrar. Piensas que no noté lo que pasaba, que no se leer tu cara y tu mirada... esa cara, esa mirada... me dijeron todo en el instante anterior al momento en el que quisiste besarme, para volver a desaparecer otra vez.

Puede que te quede algo de aquella fugaz historia, a mi cada vez menos. Tal vez por eso actúas como si no quisieras saber nada de mi.
Puede que pienses que me hiciste daño. Puede que se lo hayas hecho a otras personas, pero a mi no. Ni una sola lágrima, sólamente la incertidumbre de lo que pudo haber sido y que cada vez me importa menos, simplemente me decepcionaste. No me hiciste daño, soy demasiado sólido para que alguien me tumbe. Soy demasiado objetivo como para saber qué pasaba y demasiado empático como para saber lo que iba a pasar.

Tengo mucha paciencia, comprensión y consciencia sobre mí para seguir con mi vida.
Nadie puede tumbarme, puedo caerme y romperme una pierna, pero me levanto y sigo para alante.
No se que pasará cuando volvamos a vernos, quizá sea como dice la canción: ...repetiremos cada vez que nos crucemos de nuevo...

Pero ya todo ha cambiado, ya no siento lo mismo, sólamente un cariño especial y una gran atracción sexual.
Por eso mis ojos verdes siguen brillando, mi pelo sigue siendo suave y mi boca sonríe, porque se que tengo mucho que dar, que si no es a tí, será a otra persona que sepa valorarlo. Porque he sido capaz de entenderte y por tenerte aún así un aprecio especial. Simplemente fuiste cobarde, y lo siento por ti, no por mi.

Ya estoy llegando a Cibeles y el sol vuelve a asomar por encima de los edificios.
Enciendo un último cigarrillo y pienso en lo caprichoso que es el destino. En cómo hace lo imposible por juntar a dos personas para separarlas en menos de lo que me queda para llegar a la Puerta de Alcalá.
Doy una última bocanada al cigarro y pienso "¿qué me traerá la vida mañana?". Lo tiro al suelo y mientras exhalo el humo me digo a mi mismo "¡NO PUEDO ESPERAR A SABERLO!".