Mostrando entradas con la etiqueta coche. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta coche. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de julio de 2010

Rodando voooy, rodando vengo vengooo

Por aquí ando yo, más ocioso que un controlador aéreo, tirado en el sofá, viendo los Simpsons, trasteando con el teléfono móvil y más aburrido que Carmen Lomana en una exposición tecnológica.

Mañana me piro a Almería unos días a casa de una amiga, a la que por supuesto no tengo ninguna intención de violar (todo quede dicho), a ver si así desconecto un poquito más, que los últimos días he estado con la espalda hecha una mierda (y no precisamente por... eso) y encerrado en casa. Es decir, ya formo parte del estampado de la tela del sofá. A ver que tal por ahí, seguro me lo paso teta. Me apetece mucho verla a ella y a su hija, que además es mi ahijada. M. es una de las mejores personas que conozco y una tía con una fortaleza sobrehumana. Y quién sabe, a lo mejor me caen unas fotillos y todo, que para algo tengo una amiga fotógrafa, je je je.

Eso sí, pongo a mi mechero por testigo (y sino, ya habrán otros) que conduciré con cuidado y no haré ninguna pirula de las mías en el trayecto a Almería. Me explico:

Aquí, el señorito que escribe este blog y va a ganar el Pulitzer por él (risas risas risas) es un ser humano (a veces, en luna llena me transformo en una baticao) bastante cabal y equilibrado, pero cuando se sube a un coche transmuta en uno de esos transformers que van arrasando todo lo que se le pone por delante, sea donde sea. Y suerte he tenido de que nunca me haya pasado nada, porque ha habido alguna vez que la hostia que me he podido meter es de esas que terminas con un pie en el guardabarros y la cabeza a 500 metros, rollo Mister Potato, y eso no te deja precisamente con buen cuerpo.

Así que na, con cuidadín al volante, que no es plan de joder la vida de aquél que vaya en otro coche, en tuyo propio o dejar un paquete de tabaco huérfano, porque lo que es el blog....

Moody.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Aquellos maravillosos controles de alcoholemia y la psicosis autoinducida.

Hoy vengo a hablar de mi primer control de alcoholemia.
Sí, sí, justo. Ese acontecimiento que hace que pases de niño a hombre de golpe y porrazo y que de él depende quedarse en la ruina y autoconvencerte de que nunca vas a beber más (ja ja ja).

El caso es que quedé con una amiga para tomar una copichuela en una terracita, y nada, a eso de las 11 de la noche ya estaba yo con mi roncola poco cargado, no fuese a ser que me hiciesen soplar y la liase más parda que la socorrista tóxica de Móstoles.



Total, que a eso de las 3 de la mañana me monto en el coche rezando a Dios, Buda y Felipe Juan Froilán de todos los Santos para que no pasar al lado de algún coche de policía.
Pero el destino es cruel y la Ley de Murphy siempre hace acto de presencia. De repente, aparece de la nada un policía con una de esas luces en forma de tubo que parecen un maxiconsolador y empieza a hacer señales para que pare el coche. Mierda.
Bajo la ventanilla y pienso "a ver, te has tomado sólo una copa poco cargada hace 3 horas, no das positivo ni de coña (aclaración: tengo la sana costumbre de beberme hasta el agua de los floreros)", a lo que me pregunta el agente de la ley "¿ha tomado usted algo de alcohol?". Mi psicosis empezó a surgir, y yo como buenamente pude, puse una gran sonrisa de oreja a oreja, ojitos como los del gato de Shrek y respondo falsamente "No". ¡JA! El policía se me quedó mirando en plan, niñato de mierda, te vas a enterar... Y claro, yo cagado.

"A ver, documentación". Le doy el carné de conducir con un pulso peor que el de mi abuela.
"Los papeles del coche". ¿Dónde cojones están los putos papeles del coche? Vale, están en la guantera dentro de una funda con 500000 papeles más. A lo que cojo la fundita de marras y suelto "están aquí dentro, pero como no se cuáles son, busquélos usted". Claro, el policía ya no sabía si reírse en mi cara o llorar directamente de la risa.

"Bájese del coche y sígame". ¡Mierda! Me bajo del coche y le sigo. Psicosis nivel 3.
"Pero oiga, apague el motor". Me meto en el coche y apago el motor. Psicosis nivel 4.
"¡Quite usted también las llaves, a ver si le van a robar las llaves!". Quito las llaves y vuelvo a seguirle. Psicosis nivel 5.
"Apague las luces, que se queda usted sin batería". Otra vez al coche, apago las luces y le sigo. Psicosis nivel 7.
"Y cierre las ventanas, que le pueden robar algo". Por enésima vez vuelvo al coche, subo las ventanillas y le sigo. Psicosis nivel 14.

Me lleva hacia una furgoneta y lo primero que veo es a un tío corriendo y pegando saltos para bajar el pedo. ¿seré yo el próximo en tener que hacer eso? Psicosis nivel 20.
"Espere en la puerta". Miro dentro de la furgoneta y había otro tío sentado con un pedo que no podía con el. Psicosis nivel 25.
Se baja el tío, mi turno para entrar en la furgoneta. Nada más entrar veo una máquina enorme, con un montón de botones y un montón de cables que por un lado tenía un royo de papel del que salían cosas escritas.  Psicosis nivel 28347464.
Lo único que se me pasaba por la cabeza era:

¡"ME CAGO EN LA PUTA, A QUE ME ENGANCHAN AL POLÍGRAFO"!

Me siento (acojonado) y soplo, pero flojito. Vuelvo asoplar, un poco más fuerte.
Salen los resultados por el royo de papel, el policía lo lee y se me queda mirando fijamente.
"¿Está usted seguro de que no ha bebido nada?". Nivel de psicosis infinito. Y yo asintiendo como podía, en realidad lo que quería era ponerme a gritar como en una telenovela sudamericana "¡Lo reconozcooooo! ¡He mentido! ¡He bebido una copa! ¡Póngame las esposas y métanme en la cárcel para pagar por mi delito!"

Los segundos convirtieron en horas, y al cabo de 4 días, dice el policía:
"Felicidades, 0,0. Que tenga una buena noche y conduzca con cuidado". Nivel de psicosis 0 y temblando como un flan.

Moody.